El mayor enemigo de México es el socialismo y sus feligreses. Ahí se debe actuar con toda la fuerza y los recursos disponibles. Personajes de la oposición, liberales, conservadores, católicos, ateos, gays, trans, del Norte y del Sur, güeros y morenos, de derecha y de izquierda (no morenista) deben oponerse a esas fuerzas destructivas.