Un 16 de junio de 1944, George Stinney, un niño negro de solo 14 años, era asesinado en la silla eléctrica en Carolina del Sur, por un crimen que no había cometido, convirtiéndose en la persona más joven ejecutada por EEUU en el siglo XX.
George era tan pequeño que tuvieron que apilar libros en la silla eléctrica para poder atarlo y ponerle el casco para ejecutarlo, fue electrocutado con más de 5.300 voltios en la cabeza, de manera injusta y con una historia fabricada por los racistas blancos.
De hecho, en su juicio, el jurado fue formado exclusivamente por blancos, a los que les tomó solo un día condenarlo a muerte, y no se permitió la presencia de personas negras en la sala del tribunal.
George fue acusado de matar a 2 niñas blancas sin ninguna evidencia, fue acusado por los racistas blancos por puro odio racial, los cuerpos de las niñas fueron encontrados cerca de su casa y por su color de piel fue rápidamente acusado... a pesar de que su hermana testificó que estaba con ella el supuesto día del asesinato, el Sheriff arrestó a Stinney al día siguiente, sin pruebas ningunas.
70 años después de su ejecución, en 2014, una jueza reabrió el caso, se demostró que era inocente y que fue víctima del racismo supremacista blanco estadounidense, se le condenó a muerte por simplemente ser negro y ser "sospechoso"... así se las gastan en la "democrática" EEUU.