LIBERTAD vs PARASITISMO
La historia es la historia de un parásito sistémico que no ha parado de crecer y expandirse: el Estado. Desde las antiguas monarquías hasta las democracias modernas, una constante se repite: grupos organizados que viven del trabajo ajeno mediante impuestos y privilegios. Cambian las banderas, los discursos y los gobernantes, pero la misma lógica persiste.
Por eso, la historia puede entenderse como una lucha entre dos fuerzas opuestas: libertad y parasitismo. Por un lado, individuos que producen, crean y comercian. Por el otro, colectivos que buscan apropiarse mediante violencia de una parte de esa riqueza para sostener su estilo de vida.
Cuando las personas han podido conservar los frutos de su esfuerzo, emprender sin trabas y comerciar voluntariamente, ha surgido la prosperidad. En cambio, las épocas dominadas por el parasitismo estatal, suelen dejar un rastro de estancamiento y regresión.
La gran batalla de nuestro tiempo es la misma batalla de siempre: la del individuo productivo contra quienes pretenden vivir de él. Es la lucha entre la cooperación voluntaria y la imposición, entre el mérito y el privilegio, entre la creación y la extracción.
La historia aún no ha terminado. Cada generación debe decidir de qué lado está: del lado de quienes producen riqueza o del lado de quienes la consumen sin crearla, del lado de la libertad o del lado de los parásitos del Estado.
Y hoy tenemos esa lucha en su punto álgido: por un lado la Izquierda parasitaria y empobrecedora, y del otro lado el renacido y potente movimiento liberal. Esta tiene que ser la época en que se decidan los próximos siglos, no podemos darnos el lujo de relajarnos en la lucha ideológica contra los zurdos, es ahora o nunca, no aflojen.