Brindar una reflexión, desde una mirada de la Iglesia Católica, a través de un diálogo entre la fe y la ciencia, entre el Evangelio y la cultura.

Joined March 2020
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Anexo liga y síntesis de la interesante intervención del Periodista Felipe Monroy, en el primer webinar especial de Diálogos por la Esperanza, para abordar la nueva encíclica Magnífica Humanitas del Papa León XIV. Inició afirmando que el Papa León XIV no desatendió la complejidad del servicio que hace la Iglesia en materia política. Apuntó que, en varios numerales, se señala que este no debe ser de dominio ni de superioridad sobre los márgenes de verdad, sino acompañando a ésta, desde la realidad, en una forma más horizontal. Asegura que efectivamente estamos ante un nuevo paradigma con el uso de las nuevas herramientas tecnológicas, en el cual el ser humano está llamado a situarse frente a la realidad y la verdad. Señaló que como periodista este tema le importa. Subrayó que el pontífice no cae en entusiasmos tecnócratas ni en apocalipsis ingenuos. Reconoce también que las herramientas digitales y la inteligencia artificial constituyen un cambio radical —como lo fue la revolución industrial para León XIII— que exige no solo enseñar a usar tecnologías, sino formar conciencias capaces de discernir cuándo estas sirven a la verdad y cuándo la simulan o distorsionan. Uno de los aportes de Monroy es su insistencia en que la encíclica reposa sobre una antropología relacional: el ser humano se constituye en diálogo consigo mismo, con la historia, con el prójimo y con la casa común. La verdad, por lo tanto, no es un dato que se impone desde arriba, sino una búsqueda compartida que ocurre en la horizontalidad del encuentro. Monroy destaca con crudeza una afirmación central de la encíclica: existen poderes económicos y tecnológicos con capacidad de “convencer a un número significativo de personas sobre la verdad de Dios, del mundo y de la existencia”. No hay eufemismos. El riesgo es la construcción de una nueva Torre de Babel: una inteligencia artificial que, lejos de liberar, termine totalizando la realidad bajo una lógica tiránica, uniformadora y adormecedora. Frente a esto, el reto es cooperar para desenmascarar asimetrías y cultivar el pensamiento crítico como práctica de libertad. No se trata de rechazar el progreso, sino de encarnarlo en actitudes de cuidado y acompañamiento —un eco claro del magisterio del Papa Francisco. León XIV —dice Monroy— no es pesimista, sino realista. Y en ese realismo anida la esperanza. Porque el ser humano no es sólo objeto de las transformaciones, sino sujeto de la historia: percutor y destinatario de una armonía prometida. Aquí la comunicación obtiene su vocación más alta: acompañar personas capaces de protagonizar su tiempo, de no dejarse arrastrar por el determinismo tecnológico, y de ejercer la ternura como resistencia civilizatoria frente a la frialdad de los algoritmos. Cerró su intervención con una reivindicación del periodismo como servicio integrador, paciente y caritativo. Su reflexión interpela directamente a la sociedad. Así como el periodista debe desenmascarar las asimetrías del poder, la sociedad está llamada a generar espacios de verosimilitud, de diálogo concreto y de búsqueda colectiva de la verdad. Sólo así, en este servicio de comunicación se ensaya la democracia argumentativa, se aprende a nombrar la realidad y se cultiva la esperanza activa. Monroy finaliza destacando que frente a un horizonte tecnológico que promete resolver y simplificar todo, Magnífica Humanitas nos invita a no tener miedo de las tensiones y los conflictos propios de la convivencia humana y social, sino a reconocerlos e integrarlos en procesos de negociación y acuerdos más profundos. Como Usted puede apreciar, la intervención fue muy rica y oportuna. Si le es posible ayúdenos a difundirla. Aquí la liga: youtu.be/OCU3UdPDZP0?si=e371… Un abrazo en la oración. #PapaLeónXIV #diálogosporlaesperanza #CEM #DoctrinaSocialDeLaIglesia #MagnificaHumanitas
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Muy buen viernes: Envío con alegría, la cápsula con la participación del Dr. Jovani Fernández Puentes, en la primera transmisión especial de Diálogos por la Esperanza para comentar la Encíclica Magnifica Humanitas. Se centró en la relación Historia e Iglesia. Sin duda, extrajo de manera muy audaz, tres cuestiones fundamentales, que tienen múltiples efectos en nuestro pensar, sentir y hacer eclesial. Se sintetizan, a continuación: Primera idea: León XIV nos convoca, en su primera encíclica social, a pensar la historia como lugar teológico, de discernimiento, de aprendizaje eclesial y de cooperación humana con la acción de Dios. Su principal referencia es la contundente imagen de las dos ciudades: Babel y Jerusalén. Esta referencia hace eco al pensamiento de Agustín, concretamente a su filosofía y teología de la historia contenida en la obra La Ciudad de Dios. Hay un llamado para comprender la historia, no como sucesión neutral de acontecimientos ni como un proceso determinado por fuerzas impersonales. La historia, señaló, debe ser comprendida como un espacio de decisión y de responsabilidad. Ya desde el primer numeral, el Santo Padre afirma que: “Cada generación recibe como herencia la tarea de dar forma a su propio tiempo”. Aquí aparece una intuición filosófica relevante que consiste en sostener que la historia no está determinada ni terminada, sino que las personas cooperamos activamente en su configuración. León XIV, ”reconoce en la historia el lugar donde el Evangelio interpela y acompaña la experiencia humana”. Esta afirmación va más allá de una observación pastoral, implica el reconocimiento de que en el devenir y la inmanencia puede encontrarse una dimensión trascendente. El lugar donde acontece cotidianamente la experiencia humana es un terreno teológico en el cual puede reconocerse la acción de Dios. La segunda idea: León XIV enfatiza la relación de la Iglesia y la historia; es uno de los temas centrales del capítulo primero. Es importante una mirada eclesial que conciba a la Iglesia como peregrina en la historia y no como una realidad paralela a donde huir, puesto que la Iglesia comparte con la humanidad las preguntas fundamentales del origen y finalidad, las cuestiones sobre el sufrimiento, la esperanza y los desafíos de la época. En ese sentido asegura León XIV, que: ”La historia es, por tanto, uno de los lugares en los que la Iglesia se deja instruir por el Espíritu” (N. 22). Consideró que es una de las expresiones más sagaces del documento, puesto que se sostiene que la Iglesia comprende progresivamente el alcance histórico y humanizador del Evangelio. Por esto, la invitación de Magnifica Humanitas consiste en “auscultar, discernir e interpretar” las voces de su tiempo” (n. 22). En este sentido, es decisiva la relación entre historia y Evangelio, en tanto que la pretensión cristiana no busca dominar, ni controlar la historia sino interpretarla y comprenderla a la luz de la Palabra de Dios. Se observa con esto, el desafío de reconocer cómo el cristiano está llamado a actuar dentro de una realidad configurada por una tensión rítmica entre lo inmanente y trascendente, entre lo eterno y temporal. La tercera idea consiste en enfatizar el sentido humano y teológico del acontecer histórico. La encíclica adopta una visión claramente Cristocéntrica. La clave para interpretar la historia no es el progreso técnico, ni la economía, ni la política, sino Jesucristo como acompañante y guía de la historia humana. Desde el inicio se afirma “el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado” (n. 49) porque Cristo entra en la historia y la renueva. En este orden, se puede comprender que Cristo acompaña el verdadero sentido histórico, lejos de aquella idea de la modernidad que concibió un ser más allá del tiempo, al modo de un relojero que echa andar su creación. La compañía de Cristo que se concreta mediante la presencia de Iglesia no sustituye la libertad humana, sino que se trata de una historia dramática, participativa y mediada a partir de nuestro aciertos, errores y aprendizajes. León XIV afirma que el discernimiento nos permite reconocer por un lado “los signos de la presencia de Cristo, que viene y guía la historia hacia su plenitud” (22), pero por otro esa plenitud histórica no censura, ni niega, ni busca superar o desaparecer la vulnerabilidad y fragilidad humana, puesto que ese mismo acontecer humano, limitado, dependiente, en ocasiones sufriente y desafiante es el lugar de encuentro, de apertura al otro y son las manos con las que Dios hace la historia. Conclusión: A partir de estas ideas se puede asegurar que en Magnifica Humanitas se encuentran una serie de intuiciones para una Teología de la Historia profundamente Cristocéntrica y comunitaria que nos invita a todos a desacelerar nuestro ritmo para contemplar y reconocer la presencia de Dios en lo cotidiano y en lo frágil de lo humano y de la realidad. Ayúdenos a difundir esta rica, puntual y rica intervención. Un abrazo en la oración. #PapaLeónXIV #diálogosporlaesperanza #CEM #DoctrinaSocialDeLaIglesia #MagnificaHumanitas
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Feliz jueves: Hago llegar la cápsula correspondiente a la gran participación de la Dra. Virginia Aspe, quien abordó aspectos filosóficos muy profundos de la encíclica Magnifica Humanitas , en la primera transmisión especial de Diálogos por la Esperanza, para comentarla. Entre los puntos que abordó, de manera muy puntual y profunda, se destacan: •Para entender el sentido de la Encíclica hay que leer al Papa León XIV en clave simbólica, según la tradición agustiniana. •El título Magnifica Humanitas , hace referencia al Magnificat de María. Particularmente al pasaje previo a ese himno mariano, cuando el Ángel le dice a María (en Lucas I, 35): “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con Su sombra”. Así, la humanidad es magnífica porque ha sido redimida. En Pentecostés se corona esta sombra cuando en Hechos de los Apóstoles, San Pedro explica lo sucedido en las lenguas de fuego y acude al profeta Joel y lo cita: ”Derramaré mi espíritu sobre toda carne”. En Génesis I, 2 estaba ya la metáfora: “El espíritu de Dios se cernía sobre las aguas de la tierra”. •La estructura del escrito tiene una grapa de unión entre: la metáfora Babel y la muralla de Jerusalén (en el contexto contemporáneo de la IA), con la obra La Ciudad de Dios de San Agustín: dos amores fundan dos ciudades, la de Babel del ego y codicia, o la reconstrucción del muro de Jerusalén, en fraternidad y amor al otro, así como a Dios. Se trata de la inmersión de Dios en la creación, con la colaboración humana; el mensaje es explícito. •Con relación a la forma del discurso de la Encíclica. Como en la espiritualidad agustiniana, cuyo carisma es híbrido o plural (vida en comunidad, estudio, pastoral, contemplación de la divinidad y cuidado del otro), la Encíclica enfatiza “un pensamiento dinámico” que tiene varios lenguajes: i) el poético-metafórico, al abordar el Evangelio para adentrarse en las cuestiones de sentido; ii) dialógico-inclusivo, porque entiende que la verdad no es un territorio que hay que defender, sino un bien que hay que compartir, priorizando el dinamismo de la doctrina y el acceso dialógico a la verdad en el cuidado de la casa común, la custodia de la persona y la transparencia de las acciones para la justicia. Se trata de un profundo cambio de mirada cuyo punto de partida son los vulnerables (niños, migrantes, mujeres, viejos y desempleados), para echar en práctica la solidaridad y subsidiaridad. iii) el tercer lenguaje, es filosófico-tecnocientífico: informado, racional y epistémico, inmerso en la condición neuro-lingüista de la nueva realidad. •Con relación al contexto a que refiere la Encíclica en los capítulos III y IV. Este es el momento de la ética, la ciencia y la filosofía para repensar el estatuto ontológico de las res novae de nuestro tiempo o IA. Señaló el contenido argumental. Enunció seis puntos clave: Primero: ubica el tema de la IA en la Doctrina Social de la Iglesia. Segundo acierto: diferencia la IA de la técnica; aquí está la tarea específica para la Filosofía: la IA es un cultivo, algo que se hace y suelta a su propia génesis y devenir. Es explícitamente distinta de la persona, no es su imitación ni procede de su agencia, carece de centro, es una red horizontal. Estamos en occidente frente al fin de la agencia aristotélica y en un nuevo paradigma que hemos de analizar. La actitud nos la da León XIV, que sienta a su lado a Christopher Olah -fundador de Anthropic–, significando con eso que “es la hora de escuchar, dialogar, aprender”. Tercer acierto: sienta con claridad “lo que no podemos perder,” la narrativa evangélica de la custodia de las personas y del cuidado de la casa común. Como cuarto, da una propuesta: desenmascarar la IA, la narrativa trans y post-humana y desarmar la IA de la guerra”. Propone en cambio otra narrativa: ”la grandeza magnífica de la persona, la fraternidad solidaria, la mirada desde los que menos tienen, una ecología de medios”. En quinto lugar sugiere: precisar desde el lenguaje “qué es lo más que humano”, anticipando el tema de la virtud frente al tema de la superación o desplazamiento de lo humano por el post-humanismo. En sexto: deja dos sentencias claves, i) que la custodia de la persona y de la casa común se da en el trabajo; ii) que el trabajo dignifica a la persona y contribuye a la paz de la casa común. Lo nombra como “una teología de la libertad frente a la IA”. Aquí, afirmó, la Filosofía tiene mucho que analizar, que decir. Por último, citó el numeral 244, que nos recuerda mirar al mundo “desde abajo” dando una última imagen emblemática: que fueron las mujeres las que estuvieron al pie de la cruz. El contenido de esta participación de la Doctora Aspe es espléndida: muy rica, profunda y amplia, en menos de 15 minutos. Ayúdenos a difundirla. Un abrazo en la oración. #PapaLeónXIV #diálogosporlaesperanza #CEM #DoctrinaSocialDeLaIglesia #MagnificaHumanitas
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Hago llegar la cápsula de la magnífica intervención del Señor Cardenal Christophe Pierre, el pasado 6 de junio en la transmisión especial de Diálogos por la Esperanza. Abordó la cuestión medular de Magnífica Humanitatis, expuesto desde el numeral 1 de la misma: ”La magnifica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos”. Afirmó que se trata de una disyuntiva no meramente moral, sino de dos orientaciones radicalmente distintas del ser: la clausura del ser humano en la inmanencia absoluta y el orgullo autosuficiente; o la apertura a la comunión con el Dios vivo y con el prójimo. Dicha disyuntiva está representada, por un lado, en el texto Bíblico, de la torre de Babel (Gn 11,1-9) para describir la patología de la autodivinización humana. Los constructores no edifican para alguien ni con alguien: edifican contra el cielo, para hacerse un nombre propio. Este proyecto no es simplemente el de una arquitectura ambiciosa; es la declaración ontológica de un ser humano que pretende ser suficiente a sí mismo, en su frenesí de construir un mundo como horizonte cerrado, sin apertura trascedente . La confusión de lenguas en esta torre de Babel, es la revelación de la lógica interna del egocentrismo: quien se encierra en sí mismo termina incomunicado. Babel es la metáfora de toda cultura que, al absolutizarse, fragmenta desde dentro a la comunidad y destruye el diálogo. El Señor Cardenal, posteriormente, recordó que el Papa Benedicto XVI, en Spe Salvi, reconoció que la modernidad ha construido su proyecto de salvación prescindiendo de Dios. El resultado paradójico es que la promesa de emancipación total deviene en nuevas formas de dominación (Cf. nn. 17, 22). La razón tecnocientífica, apuntó, es la torre de Babel de nuestro tiempo que promete al ser humano omnipotencia, pero termina ofreciéndole una existencia mercantilizada. Por su parte, recordó también que en Caritas in Veritate, el mismo Benedicto XVI profundiza este discernimiento al señalar que el desarrollo humano integral es imposible cuando se excluye a Dios del horizonte: “Un humanismo que excluye a Dios es un humanismo inhumano” (n. 78). La inmanencia absoluta no solo elimina a Dios; elimina también al otro como otro, reduciéndolo a función, instrumento o algoritmo. En esta línea, también retomó al Papa Francisco quien introdujo en Evangelii Gaudium acuñó el concepto de ”cultura del descarte" para describir la lógica social que emerge cuando el ser humano es valorado en términos de productividad y rendimiento (Cf. n. 53), y en Laudato si´ denunció el paradigma tecnocrático que reduce a las personas y a la creación como objetos de dominio. León XIV, finalmente, advierte en la IA el riesgo de una algoritmización del ser humano y de nuevas formas de exclusión bajo la apariencia de neutralidad técnica. La otra figura, propia de la disyuntiva existencial, es reconstruir las murallas del templo: vivir en la lógica de la comunión, reflejado en el libro de Nehemías que presenta al ser humano que, ante las ruinas de Jerusalén, no construye para sí mismo sino para el pueblo, en obediencia a Dios. Explicó puntualmente el Cardenal Pierre que esta lógica es radicalmente opuesta: es la experiencia de la donación, del servicio y de la memoria. Finalmente, concluyó afirmando que ningún Padre de la Iglesia ha pensado con mayor profundidad esta encrucijada que San Agustín de Hipona. En su obra La Ciudad de Dios, identifica dos ciudades no como realidades geográficas sino como orientaciones del amor: "Dos amores fundaron, pues, dos ciudades: el amor propio hasta el desprecio de Dios, la ciudad terrena; el amor de Dios hasta el desprecio de sí, la ciudad celestial" (XIV, 28). Esta definición tiene un alcance antropológico profundo. Nos permite comprender que el ser humano que construye la Torre no rechaza a Dios por error intelectual; lo rechaza porque ama demasiado su propia grandeza. Se trata, por ello de una deformación ontológica del amor, de una idolatría: cuando el amor se dirige hacia lo que no puede ser su objeto último, produce inevitablemente inquietud, fragmentación e incomunicación; es decir, una torre de Babel.             La célebre frase de las Confesiones "nos hiciste, Señor, para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti" (I,1), va más allá de algo piadoso o intimista, es una certeza antropológica experiencialde primera magnitud. Expresa que la estructura constitutiva del ser humano es deseo que solo puede saciarse en la Trascendencia. Esta custodia de lo humano, concluyó, es la vocación más alta y creativa que el ser humano puede realizar. Frente al proyecto autorreferencial de Babel, que promete trascendencia absolutizando la técnica y produciendo fragmentación, la reconstrucción del templo propone algo más audaz: desde la verdad de lo que somos (imagen del Dios trinitario que es comunión y relación), construir juntos un mundo donde la magnífica humanidad que Dios ha creado pueda florecer en toda su plenitud. Ese es, en definitiva, el programa que León XIV presenta hoy con renovada urgencia. Ayúdenos a difundir esta intervención, que tiene una gran riqueza y servicio. Un abrazo en la oración. #PapaLeónXIV #diálogosporlaesperanza #CEM #DoctrinaSocialDeLaIglesia #MagnificaHumanitas
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Anexo mensaje de la Dimensión para la Cultura y la Educación con motivo del Mundial de Futbol. Le pido lo pueda circular entre los distintos ambientes escolares, eclesiales, sociales y, por supuesto, deportivos. #Mundial2026 #FutbolYFe #CulturaYDeporte #mensajedepaz #EducaciónYDeporte
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Iniciamos el envío de las cápsulas síntesis de la 1a. jornada de presentación de la nueva carta encíclica, Magnífica Humanitatis, llevada a cabo el pasado sábado 6 de junio, en Diálogos por la Esperanza. Con la participación del Señor Nuncio en México, Arzobispo Joseph Spiteri.
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¡Les esperamos, participen de este Diálogo en las redes sociales! #PapaLeónXIV #diálogosporlaesperanza #cem #DoctrinaSocialDeLaIglesia #MagnificaHumanitas
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Este sábado 6 de junio, de 9 a 12 horas, tendremos un DIÁLOGO POR LA ESPERANZA, muy especial. Abordaremos la encíclica Magnifica humanitas, bajo distintas visiones: contexto histórico, aspectos filosóficos, espirituales y pastorales. #PapaLeónXIV #diálogosporlaesperanza #CEM
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Nos acompañarán grandes pensadores, con un profundo sentido de Iglesia. Es una oportunidad preciosa para empezar a conocer, valorar y sobre todo, asumir dicha Encíclica. Ayúdenos a difundir esta actividad, en bien de la Iglesia en su servicio al mundo de hoy.
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Última cápsula síntesis del Diálogo por la Esperanza No. 174. Se abordó el tema de la crisis antropológica, ética y cultural en el desafío educativo, que nos llama a hacer pactos, alianzas, particularmente con, desde y para salir al encuentro de nuestro personal docente.
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Fecundo jueves: Cápsula, correspondiente a la segunda intervención del Pbro. Lic. Juan Gómez Esqueda, en su participación en Diálogos por la Esperanza No. 174, con relación al Mensaje del Episcopado por el Día del Maestro.
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Muy buen día: Comparto la Entrevista del Dr. Leonardo Curzio al Pbro. M. en C. Eduardo Corral Merino, Asesor y Responsable de Proyectos Especiales de la Dimensión para la Cultura y la Educación de la CEM. Por parte de Telefórmula que se dió el día martes 25 de mayo.
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