Cocaína, Rolex, mujeres y vistas a la Península: el “capo” de Punta del Este paseaba su imperio narco en camionetas de 150 mil dólares mientras insultaba a los policías
Mientras cientos de turistas y veraneantes disfrutan de la exclusividad de Punta del Este, un hombre se paseaba por sus calles como dueño de la noche. No empuñaba un arma a la vista, pero su poder se medía en kilos de cocaína, apartamentos de lujo y una colección de vehículos que pocos en la elite balnearia pueden costear. Se trata del capo narco detenido en las últimas horas por efectivos policiales de Maldonado, un sujeto que había convertido el tráfico de drogas en un estilo de vida digno de un magnate.
Su detención, en el marco de la “Operación Jacobo”, no fue un hecho menor. El hombre residía en un apartamento de la torre Art Tower, uno de los edificios más codiciados de la península, con vistas panorámicas al Río de la Plata y una seguridad perimetral que él mismo creía infranqueable. Fue allí donde los agentes de la Brigada Departamental Antidrogas, en coordinación con la Fiscalía de 2° Turno, ejecutaron uno de los dieciséis allanamientos que comenzaron en la madrugada de este miércoles.
Pero el lujo no terminaba en la puerta de su departamento. El capo se desplazaba habitualmente en dos autos que harían palidecer a más de un ejecutivo: una SUV Range Rover y una SUV BMW, cada una valuada en más de 150 mil dólares. En uno u otro vehículo, según revelaron fuentes de la investigación, el narco recorría distintos puntos de Punta del Este y Maldonado con una actitud desafiante. No solo manejaba la droga: también manejaba el desprecio. Testimonios recogidos por la Policía indican que solía insultar a cada efectivo policial que se cruzaba en su camino, convencido de que su poder económico lo ponía por encima de la ley.
Paradójicamente, el cobrador de la banda no compartía ese mismo estatus. Mientras el capo paseaba su fortaleza sobre ruedas, el encargado de recolectar el dinero por el suministro de estupefacientes se movilizaba en un modesto VW Vento, visitando cada una de las “bocas de droga” para recaudar las ganancias del negocio ilegal. Una diferencia que habla de las jerarquías claras dentro de la organización.
El golpe asestado por la Policía no fue menor. En total, los 16 allanamientos se desplegaron en puntos clave de Punta del Este y en barrios como Lausana, Maldonado Nuevo, Sarubbi, Rivera, Maldonado Park y Los Olivos. El saldo: 15 personas detenidas —una mujer y siete hombres con antecedentes penales, más siete hombres sin prontuario— y un botín incautado que incluyó 57 kilos de cocaína, 7,5 kilos de marihuana, varias armas de fuego, cinco automóviles, tres camionetas y tres motos.
Pero lo más impactante es la fortuna perdida por el capo. Las autoridades estiman que el operativo le significó un desplome de más de tres millones de dólares en bienes, vehículos y efectivo. Una cifra que refleja la magnitud de una organización que la Policía viene desarticulando por etapas. La Operación Jacobo ya había dado que hablar en abril, con el decomiso de 53.432 kilos de cocaína (50 ladrillos), y en mayo con el desmantelamiento de un centro de procesamiento donde se incautaron pistolas Glock modificadas y más de 550 municiones.
Ahora, con el capo tras las rejas y su imperio de lujo hecho añicos, los investigadores trabajan contrarreloj para formalizar a los detenidos en las próximas horas por tenencia, tráfico y asociación para delinquir. Mientras tanto, en las calles de Punta del Este, ya nadie verá pasar ese Range Rover ni esa BMW con el mismo desprecio de siempre. El lujo, esta vez, terminó esposado