En un día para no olvidar, los diputados de
@socialistes_cat han votado en contra, los de
@Esquerra_ERC también en contra y los de
@JuntsXCat se han abstenido en la enmienda que habría permitido que las centrales nucleares catalanas, responsables del 60% de la electricidad producida en Cataluña, y las españolas, que aportan el 20% nacional, pudieran seguir ofreciendo estabilidad al sistema eléctrico, precios competitivos y emisiones muy bajas, con los más altos estándares de seguridad y una gestión responsable de sus residuos.
Hoy, 12 de noviembre de 2025, el Congreso ha rechazado las enmiendas a la Ley de Movilidad Sostenible introducidas por el Partido Popular en el Senado para permitir que las empresas propietarias de las centrales nucleares soliciten al Gobierno una nueva renovación de licencia, siempre con el informe favorable del Consejo de Seguridad Nuclear.
A este gesto de dar la espalda a los ciudadanos también se han sumado los diputados del
@PSOE de Extremadura
@psoeex, Castilla-La Mancha
@pscmpsoe y Valencia
@PSOEValencia, priorizando la disciplina de partido por encima de los intereses de quienes les eligieron.
Las enmiendas habrían corregido las órdenes ministeriales redactadas por el propio Gobierno para impedir que las eléctricas pudieran solicitar la renovación, con el único fin de sostener el relato de que «las empresas no lo piden» y hacer creer a la opinión pública que son ellas las que desean cerrar.
Es grave en todas las comunidades, pero especialmente en Cataluña, donde 33 de sus diputados (19 del PSC, 7 de Esquerra y 7 de Junts) tenían en su mano decantar el voto. Y sostengo que han dado la espalda a sus votantes porque:
🔵 Las centrales catalanas generan el 60% de la electricidad producida en la comunidad y cubren casi la mitad del consumo.
🔵 Su producción anual abastece a más de siete millones de hogares.
🔵 Sostienen unos 4.000 empleos directos e indirectos.
🔵 Su cierre implicaría diez millones de toneladas más de CO₂ al año, una dependencia aún mayor del gas importado y un encarecimiento de la electricidad del 23% para los hogares y del 35% para la industria, de la que dependen miles de empleos.