Ellos solitos, los medios, se clavan la daga. Quitar el humor gráfico a los periódicos impresos y digitales los hace perder lectores y por ende, tráfico y presencia. Que con su pan se lo coman.
Desde hace años la industria editorial en crisis ha terminado la colaboración de un caricaturista tras otro. Encontrar un espacio para los cómics y cartones que amamos es cada día más difícil.