El pueblo está feliz, feliz, feliz
A pesar de que la prensa chayotera y la oposición moralmente derrotada buscan impulsar la narrativa de que hay descontento entre el pópolo, hoy podemos afirmar que el pueblo está más feliz que nunca.
Eso sí, en toda canasta de fruta orgánica, siempre hay dos o tres manzanas podridas. Esa gente tóxica que no sabe observar el panorama amplio y no entiende que estamos mejor ahora que estamos peor, porque al menos no gobierna la derecha.
Por ejemplo, los comerciantes del Centro Histórico que se están queje y queje de que desde hace dos semanas hay un cerco que no permite el paso al Zócalo a manifestantes de la CNTE, y de paso a todos los transeúntes y turistas, que son los que compran chácharas y piratería en sus puestos. No ven que es un sacrificio que deben hacer por la patria para que esos delincuentes que antes eran aliados porque le pegaban al partido en el poder, pero ahora son rivales porque le pegan al partido en el poder, no nos echen a perder la fiesta futbolera que ya está echada a perder por muchas otras razones, pero para qué nos arriesgamos.
También las madres buscadoras le quieren pegar a nuestra presidente. Si no, cómo se explica que justo un día antes de la inauguración del Mundial se les ocurra querer llegar al estadio Azteca, obligando a César Cravioto a desplegar a los catorce elementos de la policía que no fueron a prevenir una manifestación inexistente de la CNTE en el AICM para evitar que llegaran hasta el Coloso de Santa Úrsula. Como eran muy poquitos elementos, el pobre secretario de Gobierno de la CDMX tuvo que acompletar el contingente con los godines que estuvieran disponibles y hasta él mismo se tuvo que apersonar en la marcha, de donde lo corrieron a empujones, insultos y —no tengo pruebas, pero tampoco dudas—, hasta a piquetes de cola.
Incluso los férreos votantes de la izquierda chilanga, la gente común, la gente de a pie, la gente que usa el Metro, anda muy delicadita estos días. Se enojaron nada más porque les cerraron estaciones, les prohibieron transbordos y los obligaron desde hace más de un mes y hasta que terminen los trabajos —porque aún no hay fecha definida— a caminar entre polvo, escombro y albañiles de esos que de un piropo te andan embarazando.
En fin, son muy pocos los que, para afectar a nuestra presidente Claudia Sheinbaum Pardo y a la jefe de Gobierno de la Ciudad de México Clara Brugada por el simple hecho de ser mujeres, fingen que están enojados con los excelentísimos resultados del segundo piso de la Cuarta Transformación.
En otras latitudes, como Michoacán, Sinaloa y Guerrero, el verdadero pueblo está, para citar al preclaro López Obrador, feliz, feliz, feliz.
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