Reflexionando en el por qué de esta ola de pena profunda en mi generación por la muerte de Robe.
Indudablemente era la música de nuestra juventud y eso marca. Pero creo que va más allá. Creo que eran letras que removían, que llamaban a cambiar las cosas y ahora, rozando los 50, nos hacen enfrentarnos a los sueños que tuvimos y a lo que somos. Creo que hay una parte de añoranza de la juventud y pena por lo que quisimos ser y, sobre todo, por lo que soñamos con hacer.