Una vida de mierda
Apresaron a Marset. Algunos medios lo largaron como si fuera el fin del mundo: URGENTE, en mayúsculas, con tipografía de pánico. Yo lo vi y pensé: ¿urgente para quién? ¿para mí? ¿tengo que salir corriendo a hacer algo? ¿apagar la cocina, cerrar la ventana, avisarle a mi tía? URGENTE ¿para qué?. Porque la verdad… me importa tres carajos.
Porque si algo tiene el negocio del narcotráfico es que funciona mejor que muchas empresas legales. Si cae uno, aparece otro. Manual básico de la industria: el show debe continuar. O, en versión criolla y más sincera: a rey muerto, rey puesto. Capaz que sin él al mando. Capaz que con él mandando desde algún lugar con mala señal de celular. Nunca se sabe. Pero parar, lo que se dice parar… no para.
Igual lo que realmente quiero plantear acá no es el negocio, sino la vida que llevan estos tipos. Porque, seamos sinceros, es una vida bastante de mierda. Hoy preso él. Antes cayó la esposa. Los hijos quedan flotando en el limbo, vaya uno a saber con quién, dónde, en qué condiciones, y con qué explicación para cuando pregunten por mamá y papá.
Entonces uno se pregunta: ¿para qué? ¿Para qué tener tanta plata que no podés usar? ¿Para vivir cambiando de país como quien cambia de medias? ¿Para mirar cada puerta que se abre como si detrás viniera la policía… o un rival que los quiere asesinar?
Porque el sueño de muchos de estos personajes es tener millones. Pero después viven como como fugitivos de su propio dinero. Mansiones que no pueden habitar, autos que no pueden manejar, lujos que no pueden disfrutar. Una especie de millonarios… pero en modo clandestino.
Y ahí es donde mi cabeza, bastante limitada se queda corta.
¿Les gustará esa vida? ¿Será la adrenalina? ¿El ego? ¿La inconsciencia? ¿O simplemente la incapacidad de imaginar otra cosa?
Capaz que ellos piensan distinto. Capaz que tienen una lógica que nosotros, los simples mortales que fichamos ocho horas y nos emocionamos cuando el sueldo llega sin errores de contabilidad, jamás vamos a entender.
Qué sé yo.
La verdad es que ese mundo siempre me va a resultar un misterio. Entre la vida de mierda de ellos y sus millones, y mi vida de mierda de asalariado, prefiero la mía, porque seré pobre… pero honesto...y dentro de todo vivo tranquilo, con mis seres queridos a mi lado y feliz y contento de disfrutarlos...