La fe católica ha sido, históricamente, el único freno eficaz a la pretensión absoluta y tiránica del poder temporal, particularmente bajo la forma de estado.
Por eso el estado (en sentido propio: moderno, liberal) siempre ha querido destruir a la Iglesia o someterla, esto último con bastante éxito en los últimos tiempos, lamentablemente.
Bastos: "La idea del laicismo es crear un Estado sin ningún tipo de control externo"