La capital de Eritrea fue diseñada por arquitectos italianos en los años 30.
Es la mayor concentración del mundo de arquitectura futurista y Art Déco, congelada en el tiempo.
Y sí, Asmara está reconocida oficialmente por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.
Durante la ocupación colonial italiana, el dictador Benito Mussolini quiso transformar la pequeña ciudad en una metrópoli de vanguardia que sirviera como vitrina del fascismo en África.
Al estar lejos de las estrictas normativas urbanísticas de Europa, los arquitectos italianos utilizaron Asmara como un laboratorio experimental para plasmar las ideas más radicales de la época.
Especialmente entre 1935 y 1941, se levantaron miles de edificios con líneas aerodinámicas, ventanas de buey y formas geométricas audaces.
El Fiat Tagliero (1938), es la obra cumbre del futurismo arquitectónico.
Diseñada por Giuseppe Pettazzi, es una estación de servicio con la forma de un avión de pasajeros y espectaculares alas de hormigón voladizas que se sostienen sin pilares.
El Cinema Impero (1937), también es el máximo exponente del Art Déco en la ciudad.
Destaca por su imponente fachada vertical, sus motivos geométricos y los portones de cristal inspirados en circuitos eléctricos.
Bar Zilli y otros comercios también son edificios que simulan la forma de un aparato de radio antiguo, villas residenciales cubistas y hoteles con interiores idénticos a los de la década de 1930.
¿Pero por qué se congeló en el tiempo?
La ciudad sobrevivió intacta debido a décadas de aislamiento político y a un largo conflicto de independencia con Etiopía.
La falta de recursos económicos impidió el desarrollo inmobiliario moderno, protegiendo sin querer todo el casco histórico de la demolición y preservando el entorno urbano tal como lo dejaron los italianos en 1941.