🔵 Los cuatro fantásticos: Antonio Balas, Alejandro Luzón, José Grinda y Beatriz Biedma, la trétada de incorruptibles que obsesionaba al PSOE.
Antonio Balas era el teniente coronel de la UCO que investigaba algunos de los asuntos más delicados para el PSOE y para el entorno de Pedro Sánchez.
Según el auto del juez Pedraz, la trama intentó obtener información personal y reservada sobre él, hasta el punto de que el capitán Juan Sánchez Yepes habría facilitado datos sobre Balas en una reunión con Jacobo Teijelo, Javier Pérez Dolset y Leire Díez, siendo consciente de que se trataba de información reservada.
Aunque aún es peor lo que intentaron hacer con Grinda, fiscal de Anticorrupción. Según la investigación, intentaron comprarle con favores profesionales y judiciales a cambio de información. Como no se dejó, Leire Díez llegó a ofrecer a varios medios un vídeo sexual suyo para destruirle personalmente.
Más crudo aún lo tuvieron con Luzón, el fiscal jefe de Anticorrupción. Querían información comprometida contra él porque dirigía la Fiscalía que investigaba algunas de las causas más sensibles para el PSOE, aunque no consiguieron nada.
Biedma era la jueza que instruía el caso del hermano de Pedro Sánchez y el mecanismo fue distinto: no consta una oferta de dinero ni un chantaje, sino una operación para recopilar información sobre ella, desacreditarla y apartarla de la causa del hermano de Sánchez. Para muestra, la patraña que corrió por las redes de que había participado en un acto con Vox, cuando era un parón en la puerta de un juzgado en protesta por la situación de la Justicia al que acudieron representantes de todas las sensibilidades.
Si el sanchismo no nos ha convertido en un Estado fallido es por la honorabilidad, la valentía y el sentido del deber de un puñado de servidores públicos, que se mantuvieron impertérritos frente a toda la basura que lanzaron contra ellos.
Algún día se harán series y películas sobre cómo unos pocos nos salvaron a muchos del oscuro abismo al que Pedro Sánchez nos estaba empujando.