IMHO Me da que sí, aunque no diría que “la culpa es de la IA”. Diría que la IA ha subido el listón de lo que un alumno espera de una clase.
Antes ibas a clase para que te explicaran el temario. Ahora, si el profesor no aporta mucho, el alumno compara: la IA le explica el concepto desde cero, al nivel que necesite, sin vergüenza de preguntar, con ejemplos cotidianos y tantas vueltas como haga falta. Eso cubre parte de lo que antes justificaba ir a clase.
Además, los datos recientes van en esa dirección: los informes de HEPI de 2025 y 2026 muestran que el uso de IA entre estudiantes universitarios ya es masivo, sobre todo para explicar conceptos, resumir, repasar y ahorrar tiempo. Jisc también recoge en 2025 que los estudiantes la usan como apoyo académico constante.
Así que yo le devolvería parte de la carga al profesor. Si la clase es buena, con ejemplos claros, interacción, criterio y ese “stickiness” que engancha al alumno, la IA no debería vaciar el aula. Incluso puede hacer que el profesor bueno sea más valioso.
Pero si la clase sigue siendo como en 2022 con monólogo, diapositivas y poca conexión con el alumno, muchos dejarán de ir. No porque la IA tenga la culpa, sino porque la IA deja en evidencia que esa clase aportaba poco valor diferencial.