Joined June 2008
1,853 Photos and videos
Manuel Aguilar Hendrickson retweeted
My today's conversation with Le Monde
3
24
93
12,206
Manuel Aguilar Hendrickson retweeted
Una chica llena cántaros de agua en Almería en los años 70 para subirlos al pueblo a lomos de un burro. Al acabar la dictadura, todavía había cientos de miles de personas sin agua corriente ni electricidad en España.
59
313
1,108
72,919
Manuel Aguilar Hendrickson retweeted
MUST: “Piensen que no hubiera sido EEUU, sino Corea del Norte, quien hubiera practicado ese volcado, y entenderán que en ningún caso un juez español aceptaría una vulneración semejante del derecho fundamental a la intimidad”
8
12
22
3,812
Manuel Aguilar Hendrickson retweeted
Alguien sabe q puede estar pasando para q en Navarra, Euskadi y Cataluña los incrementos de precios de la compra de vivienda (según el INE) sean los mas bajos de España y los de Madrid, Valencia y Andalucía los mas altos? En alquiler está pasando algo muy parecido. Algo pasa, no?
62
265
424
27,076
Manuel Aguilar Hendrickson retweeted
La clase media no ha desaparecido. Ni vive peor que en el pasado. Pero las expectativas y desigualdad han aumentado. Y eso genera malestar. Muy interesante artículo de Rose y Winship nytimes.com/2026/06/08/opini…
3
10
33
8,032
Manuel Aguilar Hendrickson retweeted
Al hilo de León XIV, la polarización y los intentos de utilización de la visita por parte de unos y otros, haríamos bien en escuchar los sonidos de la época. Delante de Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal, Unai Sordo y Antonio Garamendi, Carme Artigas introdujo un elemento de urgencia que debe tomarse en serio: la IA está destruyendo ya puestos de trabajo, y en el futuro próximo serán muchos más. Por supuesto, podríamos adaptarnos a los cambios mediante el reskilling y el upskilling, como ha ocurrido en otros momentos recientes de transformación tecnológica, si la sacudida se produjera en un plazo de entre 5 y 10 años, pero la geopolítica dicta que hagamos los cambios en solo 2 años. No da tiempo, por lo que el desencaje será doloroso. Es cierto que la anterior reconversión, que pretendió que los mineros se reinventasen como trabajadores de residencias de mayores, no ha sido especialmente exitosa. Ha girado más aún la sociedad hacia la forma de K. Los anglicismos suelen ser sinónimo de palabrería. Así fue entonces para una mayoría de la gente, y así será ahora. Pero tiene razón Artigas en la urgencia: lo que viene puede ser muy complicado. En ese escenario, en el acto celebrado el pasado lunes, que tiene ahora su continuación con la reunión con el Papa, la Iglesia, los sindicatos, la patronal mostraron puntos de acuerdo. Hay un sustrato que haría posible un plan estratégico para España. Pero los acuerdos de Estado no tendrán lugar, y ya sabéis por qué.
3
23
54
7,469
Manuel Aguilar Hendrickson retweeted
Cibeles, la plaza cuántica en la que caben 100.000 personas o un millón según el día. El secreto está en el Palacio de Linares.
🔴Todo listo en Cibeles para acoger una misa a la que se espera que asistan cerca de un millón de personas eldiario.es/sociedad/ultima-…
18
95
452
33,063
RT @BronzyGuevara: Albania has officially drawn the line, Sazan 'lsland is being cleared. In an stunning turn of events, Albanian authorit…
14,029
Manuel Aguilar Hendrickson retweeted
Habla Khadry, emocionado🥹, y le regala una copia de su tarjeta de residencia. El encuentro de esta tarde en CEDIA es, para mí, el centro de esta visita. Mt 25:35 "Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui extranjero, y me recibisteis".
Khadry, migrante que ha dado su testimonio ante el papa León XIV: “Encontré personas que me acogieron y me hicieron ver que mi vida importaba. Me dieron confianza y así hoy ayudo a personas que estan en mi misma situación”.
1
1
4
273
Manuel Aguilar Hendrickson retweeted
Mentrestant als doctorats de filologia de la universitat alumnes brillantíssims analitzen que volia dir un vers de tal o qual poeta.
Alumnes amb dificultats educatives donen una segona vida a 100 bicicletes velles beteve.cat/societat/alumnes-…
3
2
14
1,338
Manuel Aguilar Hendrickson retweeted
Quien me vuelva a citar Irlanda al hablar del PIB le suelto este gráfico 🤣 Su PIB está muy condicionado por cuestiones contables. Así que mucho cuidado
Euro area #GDP down by 0.2% in Q1 2026, 0.3% compared with Q1 2025 ec.europa.eu/eurostat/en/web…
9
18
77
7,653
Manuel Aguilar Hendrickson retweeted
Cosas que hacemos los #ServiciosSociales de @JMDChamartin #Mayores #SemanaMayores ¡Junio viene cargadito!
⌨ Los centros municipales de mayores de #Chamartín ofertarán talleres de informática este verano ☀ La concejala @_EstradaYolanda ha detallado también las medidas adoptadas por la junta para hacer frente a las altas temperaturas Infórmate en nuestra bio 👉🔗
2
4
168
Manuel Aguilar Hendrickson retweeted
Está todo el mundo hablando de La Casita de Bad Bunny pero tengo la sensación de que casi nadie sabe su historia y su genealogía, lo cual es un poco perverso porque la historia de La Casita es tan intrincada como una peli de terror psicológico. La cosa —y la casa— tiene un principio, que está en Long Island en 1947. Allí un tipo llamado William Levitt miró un campo de patatas y vio, en lugar de patatas, el futuro de la clase media estadounidense, que para él tenía forma de diecisiete mil casas iguales. Literalmente Iguales. Levitt había aprendido en la Marina a construir barracones a toda velocidad y aplicó la misma idea al baby-boom de posguerra: dividió la construcción de una casa en veintisiete pasos, puso a un hombre a hacer solo el paso nueve durante el resto de su vida natural, y empezó a escupir viviendas a razón de una cada dieciséis minutos. El que ponía los grifos no sabía clavar un clavo y el que clavaba no había visto un grifo, y entre todos, sin que ninguno entendiera la casa entera, levantaron un suburbio del tamaño de una provincia. Se llamaba Levittown. Que tú dices pues muy bien, vivienda barata y rápida. Y sí, eso lo era. Y racista también, porque el contrato de esas casas idénticas incluía una cláusula que prohibía venderlas a cualquiera que no fuera de raza blanca. Estaba escrito. Con tipografía. O sea, la utopía de la clase media pero no me pongas negros ni hispanos cerca. Así que tanto Levittown como todas las urbanizaciones que se construyeron en las afueras, también las que no tenían la cláusula explícita, se llenaron de blancos que huían de las ciudades —esto tiene nombre técnico, White Flight, la fuga blanca, que suena a maniobra militar y en el fondo lo era— dejando los centros urbanos a quienes no podían comprar un chalecito. El resultado fue un paraíso siniestro de céspedes idénticos donde todo el mundo era exactamente igual porque por contrato no podía ser de otro modo. Unos quince años después, un funcionario de Puerto Rico se fue a Toa Baja, al norte de la isla, y desplegó sobre una mesa los mismos planos. Otro Levittown. La promesa de la clase media estampada en hormigón, y todo dentro de algo llamado Operación Manos a la Obra, donde las manos eran las de los boricuas y la obra de los gringos. Aquí no había cláusula racial porque sería algo absurdo en un lugar tan mezclado como Puerto Rico y, claro, también porque en la isla la exclusión funcionaba por canales económicos, no por los del color de la piel. O no solo. El caso es que el módulo de Levitt entró y dentro de cada casita idéntica un puertorriqueño se instaló a desear exactamente lo que un señor de Long Island había decidido que un estadounidense debía desear. Pasan sesenta años. La arquitecta Mayna Magruder Ortiz mira una vivienda real en Humacao, ahora al este de la isla, mira los planos de Levittown, y hace lo que hacen los arquitectos, que es copiar. Según algunas revistas de arquitectura, Mayna Magruder combina la herencia del XIX con la urbanización de posguerra, pero el resultado es una casa que está por todo Puerto Rico. Rosa pastel. Cornisas amarillas. Sillas de plástico monobloc, las que pesan ochocientos gramos y aguantan a un obispo, las que tu tío apila de seis en seis al final de la fiesta, el grado cero de la civilización con clima benévolo. También tiene la misma cubierta plana, salvo que aquí no es tejado sino un sitio para bailar, porque alguien decidió en una reunión que esa cubierta que durante toda la historia de la arquitectura caribeña sirvió para no morir bajo la lluvia, fuese ahora un escenario con aforo. Pero lo que más conocemos todos es el balcón con marquesina. El balcón de la casa obrera puertorriqueña era el órgano social de la vivienda, el sitio donde se enfriaba la cerveza, se vigilaba al vecino y se conspiraba contra el casero, el único lugar donde la clase trabajadora hacía la cosa verdaderamente subversiva, que es estar junta sin pagar entrada. En La Casita de Bad Bunny el balcón también tiene aforo. Quince personas. Y las quince son Ester Expósito, Los Javis, Lamine Yamal, una cantante llamada Judeline cuyo nombre se evapora a mitad de pronunciación, influencers cuya influencia también está en proceso constante de evaporación, además de unas cuantas chicas desconocidas, blancas y europeas pero disfrazadas de caribeñas a las que un ojeador —y la palabra es exacta— ha elegido para que puedan competir entre ellas por quién sale más segundos en las pantallas gigantes, cinco, trece, veintiuno. Ah, y Marta Ortega, presidenta de Inditex, que baila dentro de la réplica de una casa de clase trabajadora mientras por los altavoces suena un tema sobre la gentrificación de la isla, sobre la mudanza forzosa, sobre la bandera celeste de los independentistas, y nadie en el estadio detecta el cortocircuito porque no hay cortocircuito, el aparato fue diseñado para que la crítica del aparato circule por sus propias cañerías sin tocar jamás una pared. Y así, la marquesina donde el bisabuelo no tenía dónde caerse muerto es hoy el lugar más caro del universo al que no puedes comprar entrada, porque no se vende, solo se concede, que es la forma final del lujo, el lujo que ni siquiera te deja la dignidad de pagarlo. En 1967 —poco después de la Operación Manos a la Obra— Guy Debord dijo que la sociedad contemporánea no era una sociedad basada en la imagen, sino que era una sociedad *que es* imagen. La Casita es esa frase hecha hormigón rosa. La sociedad del espectáculo ha localizado una cosa sin mercantilizar —la nostalgia del barrio, la silla de plástico— y la ha mercantilizado tan a fondo que la ha construido a escala 1:1, la pasea por cuatro continentes y te cobra cien euros por verla de lejos y ni siquiera te das cuenta de qué es eso que ves de lejos. El espectáculo ha engullido la historia de La Casita, la ha digerido, la ha metabolizado y la ha regurgitado convertida en lo que siempre devuelve el espectáculo después de comer, que es más espectáculo.
115
856
2,687
328,204
Manuel Aguilar Hendrickson retweeted
"Hay que ir hacia una ciudad diseñada como un ecosistema híbrido, mitad bosque, mitad ciudad. Para ello se necesitan zonas peatonales, suelos permeables y más árboles, así no haría falta huir de ella cada fin de semana" elpais.com/cultura/del-tirad…
6
72
152
2,790
Manuel Aguilar Hendrickson retweeted
It is crucial to understand that this is a major reason for the West’s increasing belligerence toward China over the past decade. China’s development is challenging Western monopolies. This imposes a direct squeeze on Western profits but it also undermines a core tenet of imperialism. The West’s monopoly power allows them to impose dependency on the global South. The South is forced to export large quantities of raw materials and intermediate goods in order to pay for imports at monopoly prices. This produces large net flows from the global South, propping up the West’s growth and profits. If the West’s monopoly power declines, this flow gets cut off. They are desperate to prevent this from happening, to the point of fantasising about going to war with China to destroy China’s industrial base. The West’s whole model for capital accumulation depends on Southern dependency. As that arrangement becomes increasingly unstable, the Western ruling class will become increasingly violent.
西方对中国最愤怒是中国把他们躺赚了几十年的暴利生意,一个个砸成了普通人都买得起的日用品。 这种愤怒已经刻进了很多西方人的骨子里,他们不是不理解,而是不愿意理解,不愿意接受自己再也不能躺着剥削全世界的事实。 二十年前,中国修地铁要用盾构机,全部从德国进口。一台盾构机德国卖3.5亿人民币,一分钱都不能少。买的时候还要签霸王条款,机器坏了只能找德国工程师来修。 德国工程师来中国一天的工资是3000欧元,换算成人民币当时是3万多。他们坐飞机必须坐头等舱,住必须是五星级酒店的总统套房。 维修的时候中国人不能在旁边看,必须全部离场,修完了直接开账单,换一个小小的密封圈就要10万人民币。 有时候机器出个小故障,要等德国工程师三个月才能来,整个工地几百人就只能闲着干等,每天损失几百万。 没有人觉得这有什么不对。全世界都默认,高科技就应该卖这么贵,德国人掌握了技术,他们就有资格赚这个钱。甚至放言给中国图纸也造不出盾构机。 但到2008年,中国第一台拥有自主知识产权的盾构机下线。当时德国人根本不在乎,他们觉得中国人造出来的肯定是垃圾,用不了几天就会坏。 结果中国盾构机不仅能用,而且价格直接开到了5000万一台。后来随着技术不断成熟,产量不断提高,现在一台国产盾构机只要2000多万人民币,价格只有原来德国的十七分之一。 德国盾构机的垄断神话一夜之间破灭了。原来全世界只有德国、日本、美国少数几个国家能造盾构机,他们联合起来维持高价,想卖多少钱就卖多少钱。 现在中国加入了,他们的价格体系彻底崩溃了。现在德国盾构机想卖出去,价格也只能降到和中国差不多的水平,再也不能躺着赚暴利了。 而这样的事在各个领域都不断的上演,套用足球解说的一句话,留给西方垄断的时间不多了。
81
1,378
4,162
161,586
Manuel Aguilar Hendrickson retweeted
西方对中国最愤怒是中国把他们躺赚了几十年的暴利生意,一个个砸成了普通人都买得起的日用品。 这种愤怒已经刻进了很多西方人的骨子里,他们不是不理解,而是不愿意理解,不愿意接受自己再也不能躺着剥削全世界的事实。 二十年前,中国修地铁要用盾构机,全部从德国进口。一台盾构机德国卖3.5亿人民币,一分钱都不能少。买的时候还要签霸王条款,机器坏了只能找德国工程师来修。 德国工程师来中国一天的工资是3000欧元,换算成人民币当时是3万多。他们坐飞机必须坐头等舱,住必须是五星级酒店的总统套房。 维修的时候中国人不能在旁边看,必须全部离场,修完了直接开账单,换一个小小的密封圈就要10万人民币。 有时候机器出个小故障,要等德国工程师三个月才能来,整个工地几百人就只能闲着干等,每天损失几百万。 没有人觉得这有什么不对。全世界都默认,高科技就应该卖这么贵,德国人掌握了技术,他们就有资格赚这个钱。甚至放言给中国图纸也造不出盾构机。 但到2008年,中国第一台拥有自主知识产权的盾构机下线。当时德国人根本不在乎,他们觉得中国人造出来的肯定是垃圾,用不了几天就会坏。 结果中国盾构机不仅能用,而且价格直接开到了5000万一台。后来随着技术不断成熟,产量不断提高,现在一台国产盾构机只要2000多万人民币,价格只有原来德国的十七分之一。 德国盾构机的垄断神话一夜之间破灭了。原来全世界只有德国、日本、美国少数几个国家能造盾构机,他们联合起来维持高价,想卖多少钱就卖多少钱。 现在中国加入了,他们的价格体系彻底崩溃了。现在德国盾构机想卖出去,价格也只能降到和中国差不多的水平,再也不能躺着赚暴利了。 而这样的事在各个领域都不断的上演,套用足球解说的一句话,留给西方垄断的时间不多了。
417
2,343
8,428
852,800
Manuel Aguilar Hendrickson retweeted
Cálculo de costes/beneficios externos, que pagamos (o disfrutamos) entre todos, de tres formas de moverse: 🚘 = 0,11€ por km. de coste 🚲 = 0,18 €/km. beneficio 🚶= 0,37 €/km. beneficio
4
55
114
4,024
Manuel Aguilar Hendrickson retweeted
Los maravillosos 70. Llegada del agua potable.
Replying to @SERMadridSur
ℹ Serán del 7 al 16 de junio y habrá Djs, actividades infantiles o el tradicional encuentro de vecinos con cubos y mangueras recordando la reivindicación que logró la llegada del agua potable a las casas en los 70
3
35
99
10,180