Acto 1: Se convocan a marchas feministas en todo el país para denunciar y exigir un alto a la violencia contra las mujeres en un país con 12 feminicidios diarios, una violación cada 4 minutos y 6 desapariciones de mujeres al día.
Acto 2: En CDMX, un hombre decide atravesar con su moto la manifestación, se le pide que tome otra ruta y sigue aventando la moto entre las manifestantes para abrirse paso. La discusión sube de todo y termina golpeando a mujeres, especialmente a una que sometió en el piso.
Acto 3: Se llevan detenido al tipo, las manifestantes pintan su moto en señal de protesta por lo ocurrido. Uno de los hombres más ricos de México le extiende apoyo y le ofrece una moto, otra “influencer” también le ofrece comprarle una moto. Hordas de inadaptados lo enarbolan como “héroe”, el tipo se viraliza.
Acto 4: Cuatro personas salen a exponer que trabajaba con ellos y existían antecedentes de violencia contra las mujeres. El tipo, envalentonado con el apoyo, decide hacer un fondeo donde inicia pidiendo 3,000 dólares y envalentonado con el apoyo, lo sube a 360,000 o sea casi 6 millones de pesos mexicanos, según él para reponer su moto y su ropa, así como el pago de su fianza. (Ajá, seguro que eso cuesta)
Acto 5: Al momento, el sujeto lleva recaudados más de 20,000 pesos mexicanos, por otro lado, la misma horda de misóginos que lo apoya ha encontrado el Facebook de la chica a la que golpeó salvajemente y la han expuesto en grupos y páginas públicas para incitar al acoso. La chica ha tenido que cerrar sus redes por los comentarios, mensajes y filtración de datos personales que amenazan su seguridad.
No vamos a preguntar cómo se llamó la obra, porque claramente es “se sabe por qué vivimos en un país donde asesinan, violan y desaparecen mujeres a diario”. Por esto, porque odian a las mujeres y por eso aman a los agresores.