Este editorial de NATURE sostiene que la forma en que las nuevas generaciones consumen información está cambiando radicalmente. Concluye que si los científicos quieren seguir influyendo en el debate público, tienen que adaptarse a ese nuevo formato del ecosistema informativo y que la comunicación científica del futuro deberá ser cada vez más breve y visual.
Cada época moldea los instrumentos con los que busca la verdad, pero eso, a su vez, también transforma la capacidad para atenderla. En la cultura contemporánea, la atención parece dispersarse en haces cada vez más breves. Y el riesgo de que eso cambie nuestra forma de pensar es elvado. N. Postman advirtió que una sociedad puede llegar a preferir lo que entretiene a lo que explica. Así que el verdadero escollo estará en lograr que la búsqueda de la verdad sobreviva al cambio de formato. Habrá que ver si seguimos siendo capaces de distinguir entre información -que puede consumirse en segundos- y conocimiento -que exige concentración y tiempo-. Ninguna revolución tecnológica debería volver obsoleta esa importante diferencia