Durante el siglo XIX nació el "Turismo del Rin" impulsado por el romanticismo europeo.
Los aristócratas y burgueses viajaban en barcos de vapor admirando las ruinas medievales, los viñedos y los castillos de la región.
Al terminar el viaje, compraban estos libros-panorama como un suvenir de lujo para mostrar a sus amigos en casa cómo era el paisaje, funcionando como el equivalente decimonónico de un proyector de diapositivas o una postal en 3D.