Filósofo, psicólogo y amante del futbol, diablo rojo de corazón #católico orgulloso de su fe.

Joined August 2012
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Les recomiendo su lectura… hablemos con la verdad!
¿Han habido papas en la historia de la Iglesia que fueran considerados “malos” o terribles por su conducta moral, corrupción, nepotismo, violencia o vida personal escandalosa e incluso que tuvieron hijos? Si la respuesta es sí y como la iglesia sigue siendo la misma desde hace siglos, todos y cada uno de los que deciden abandonar y recomiendan a otros abandonar, alegando necesidad o la conducta de cardenales y hasta del Papa, simplemente se equivocan. El Catecismo de San Pio X
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Hermanos, si usted no tiene dinero para ir con ropa que otros consideran elegante, igual vaya a misa. La dignidad no está en la apariencia externa, sino en el corazón y en el deseo sincero de adorar a Cristo. La ropa no define la espiritualidad de una persona. Como dice la Escritura, Dios ha mirado la humildad de su pueblo y exalta a los humildes de corazón.
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¿Qué consideras moralmente aceptable? 🟥 aborto 🟥 eutanasia 🟥 homosexualidad 🟥 cambio de género 🟥 pornografía 🟥 divorcio 🟥 anticonceptivos 🟥 sexo premarital 🟥 poliamor 🟥 apuestas 🟥 pena de muerte 🟥 pruebas médicas en animales 🟥 clonación
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¿Se acuerdan del donatismo? Aquella herejía que sostenía que la eficacia de los sacramentos dependía de la pureza de la liturgia o de la santidad de las personas que los administraban. Aquí está de nuevo.
Rompi com a Missa Nova, decidi hoje que não irei mais participar dela. A última vez que fui ver Missa Nova eu já não consegui ir comungar, ainda mais que tinha que pegar daquelas mulheres horríveis a hóstia. Rompi, cansei. Ou Missa Tridentina, ou Divina Liturgia ou nada.
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Esta selección no me gusta. La he criticado y seguiré señalando lo que considero que está mal. Pero hoy dejo la crítica a un lado y estoy con todo el apoyo para la selección mexicana. Ojalá me calle la boca, me demuestre que estaba equivocado y llegue hasta la final. ¡Vamos México! 🇲🇽⚽🔥
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Hoy me surgió una duda: ¿por qué la Fraternidad no le pidió a monseñor Schneider que los ordene obispos? Sencillo, porque ellos dudan de que sea un obispo legítimo por el rito en el que fue ordenado. Pero lo peor es que lo utilizan como un trapo para validarse.
JUST IN: Bishop Athanasius Schneider Sets Out “Core Question” in SSPX Episcopal Consecration Debate — dianemontagna.substack.com/p… “At its core, the conflict revolves around the question of truth,” the bishop says in new statement. Full statement here: dianemontagna.substack.com/p…
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Señora Mar Mounier: ​Le escribo estas líneas no con el afán de iniciar un debate, pues para que exista el debate primero debe haber una contraparte dispuesta a escuchar, una virtud que usted ha demostrado cambiar por el aplauso fácil de su propia tribuna. El motivo de este mensaje es plantearle una contradicción que resulta evidente para cualquiera que observe su desempeño con un mínimo de objetividad. ​Usted se presenta ante el público en redes sociales y conferencias como una defensora acérmica de la fe, una portadora de la ortodoxia y una voz autorizada en materia teológica. Sin embargo, cabe hacerse una pregunta fundamental: ¿Qué autoridad eclesial o magisterial tiene usted para juzgar y condenar la fe de sus propios hermanos? Usted es una laica, exactamente igual que cualquier otro fiel. Los sacramentos, los mandamientos y los preceptos que la Iglesia Católica establece están para guiar la vida espiritual de cada creyente en su relación con Dios, no para que usted se los apropie y los use como un tribunal portátil para fiscalizar cómo viven los demás su fe. Cada persona transita su camino espiritual a su manera, y ningún título, estudio o posición en redes le otorga a usted el derecho de imponer su criterio como si fuera doctrina infalible. ​Existe un abismo insalvable entre el legítimo tradicionalismo católico —aquel que se argumenta con estudio, respeto a los cánones e historia— y el espectáculo de intolerancia y paranoia que usted suele protagonizar. Defender la fe no es saltar a la yugular de quien opina diferente, ni utilizar el insulto o el bloqueo sistemático como único argumento cuando se le cuestiona con educación. La verdadera solidez intelectual no necesita de la prepotencia para imponerse. ​Es alarmante ver cómo confunde usted la doctrina con una ensalada de teorías conspirativas de corte casi supersticioso, donde todo lo que escapa a su estrecho criterio es catalogado de "portal diabólico". Esa búsqueda obsesiva de demonios en expresiones artísticas o en el simple disenso ajeno, dista mucho de ser una defensa de la verdad: se parece más a una necesidad de sembrar miedo para sostener un personaje digital. ​Si de coherencia evangélica se trata, valdría la pena que recordara las palabras de Nuestro Señor Jesucristo en el Evangelio de San Mateo (7, 1-3), que nos exhorta precisamente a la humildad y a combatir la soberbia de creernos jueces del prójimo: ​"No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzguéis, seréis juzgados, y con la medida con que midáis, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?" ​Ser "radical" en la fe implica ir a las raíces, y las raíces del catolicismo son la humildad, la verdad y la caridad. Atacar con soberbia a una persona por el solo hecho de pensar distinto, y pretender vestirse luego con el traje de la indignación, es una pirueta dialéctica que ya no convence a nadie. El dinero, los títulos o el lugar del mundo en el que se resida no otorgan nobleza espiritual si las formas carecen de la más elemental educación. ​Lejos de proteger la tradición, posturas tan violentas y carentes de caridad terminan alejando a las almas y vaciando los espacios de fe. Ojalá algún día comprenda que la soberbia es, precisamente, el primero de los vicios que la doctrina que usted dice defender manda a combatir. ​Sin más que agregar, le deseo la paz y la claridad que evidentemente le hacen falta. @lualma333
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Si alguien no lo tiene bloqueado la señora María Carrillo Herrera, que tiene apenas unos tres años de bautizada, etiquétenla en el comentario. Vale la pena que lo lea. @jhcarrillot alguien que conozcas 🙂
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¿Por qué es importante aceptar el Concilio Vaticano II? Muy simple: porque rechazar un concilio ecuménico aprobado y promulgado por el Romano Pontífice implica romper con un principio fundamental del catolicismo. El catolicismo no consiste en escoger qué concilios aceptar según nuestras preferencias. La fe católica se vive en comunión con la Iglesia, y esa comunión se expresa de manera vinculante en los concilios ecuménicos unidos al Romano Pontífice. No se puede aceptar Nicea, Constantinopla, Éfeso, Calcedonia, Trento o Vaticano I porque coinciden con mis posiciones y luego rechazar Vaticano II porque no me gusta. El mismo principio de autoridad que valida unos valida al otro. Me extraña del obispo Snaider, como que, solo lee la tradición que le conviene.
“Today, to be in full communion with the Holy See, one must accept those affirmations and teachings of Vatican II that are pastoral and certainly non-definitive in terms of their magisterial nature. This raises an important question: Why is the unconditional acceptance of the texts of Vatican II presented as a conditio sine qua non for full communion with the Holy See, while no comparable requirement exists with respect to the pastoral, disciplinary, or non-definitive teachings of the preceding twenty Ecumenical Councils?” — Bishop Athanasius Schneider
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Texto clásico para ser lefebvrista o sedevacantista: “¡Pablo reprendió a Pedro que era Papa! Por tanto, yo también puedo reprender al Papa.” wooo! Wooo! Wooo! ¿Y han leído la problemática? Pedro, bien tradicional, queriendo no cambiar y seguir firme en la Ley. Y Pablo, bien “modernista”, quitando leyes y no imponiendo más cargas. 🫢🫢🫢🫢 Pero nomás repiten como guacamayas que Pablo reprendió a Pedro.
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Miren que Dante no me gusta su forma de hacer apologética, porque es más historicista que reflexión teológica en profundidad. Pero le puso una paliza monumental a Pacheco; nunca lo había visto tan falto de recursos. Eso pasa por no saber ni en lo que uno cree: critica tanto lo que otros creen que olvidó lo que él mismo cree. Sus argumentos sobre la eucaristía no tienen ni pies ni cabeza. Por eso anda queriendo cambiar de metodista a calvinista.
La PALIZA Y DESASNADA que le acaba de dar El Mejor Apologista #Católico de habla Hispana #DanteUrbina @puad12345 a ese INDOCUMENTADO de #EdgarPacheco @Ekklectico m.youtube.com/watch?v=UzCqEr… Simplemente, vean el vídeo y sin más que añadir, podrán apreciar la diferencia entre La Fe Verdadera de una Lumbrera Intelectual con capacidad de Argumentar y ContraArgumentar como Dante Urbina..., y los Manotazos Heréticos de un Paporretero Verborréico como ese tal Edgar Pacheco, a quienes los #Protestantes, contumaces en su mentira, y carentes de figuras relevantes, lo convirtieron en su "Bomba Atómica" que hoy, ha quedado como lo que es, un mero chisguete de agua que solo sirve para arrastrasrse de risa. Simplemente, vean el vídeo m.youtube.com/watch?v=UzCqEr… NOTA: Espero que el periodista AntiCatólico @fabesdelsol, que hace poco entrevistó A ESE FARSANTE Paporretero Verborreico de Edgar Pacheco, y tuvo La ALMEJA de mencionar en términos despectivos la Dr. Dante Urbina, vea este vídeo m.youtube.com/watch?v=UzCqEr… y deje de hablar como Mono con Metralleta, de lo que no tiene ni la más remota idea... Hey, Escajadillo, te dan los argumentos que dices tener contra la Fe Católica para invita a Dante Urbina a tu programa, o jamás lo harás porque sabes que te DEASNARÍAN EN VIVIO? CONTUMAZ A ver si @MJAguayo63 y @AlejoMunante, se dan unos minutos para también ver esto m.youtube.com/watch?v=UzCqEr… A ver si se dejan vencer POR LA VERDAD y dejan las Herejías que profesan. La Única Iglesia Verdadera LOS ESPERA...
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Facto. A título personal, considero que el ecumenismo debería centrarse en las Iglesias orientales. Son las únicas con las que realmente me interesa buscar la unidad. Respecto a los protestantes, no tengo ningún interés en una unión eclesial. Son apóstatas.
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Otro sedevacantista que me bloquea. Este parecía de los duros, pero al final tronó como tantos otros cismáticos. Mucho discurso, muchas citas y muchas vueltas, pero cuando la conversación llega al punto central, terminan bloqueando. Parece que algunos prefieren cerrar el diálogo antes que responder las preguntas incómodas.
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¿Cómo es que Teóforos anda citando a un papa “modernista”? ¿No se supone que, según su propia lógica, todos los papas posteriores al Concilio Vaticano II son herejes y usurpadores? Entonces, ¿por qué recurre a ellos cuando le conviene? Ese es el problema de los sectarios: viven de tomar citas de diestra y siniestra sin importar de quién vengan. Hoy citan a un papa que ayer llamaban modernista, mañana apelan a un documento cuya autoridad niegan. No tienen un principio coherente, solo argumentos útiles para la polémica del momento. Lo mismo ocurre con sus misas. Las graban, las presumen y hablan de la emoción que sintieron, incluso hasta las lágrimas. Pero cuando otros expresan devoción o fervor religioso, inmediatamente lo descalifican como sentimentalismo modernista fruto del Vaticano II. Lo que en otros condenan, en ellos lo justifican. Al final, son víctimas de sus propias contradicciones. Relativizan la doctrina cuando les resulta conveniente, utilizan autoridades que dicen rechazar y terminan actuando como jueces de la Iglesia mientras se colocan por encima de ella. Se presentan como guardianes de la tradición, pero muchas veces terminan siendo simplemente opositores profesionales cuya identidad gira más en torno al ataque constante que a la construcción de la comunión eclesial. Su problema no es el modernismo; su problema es la incoherencia.
Lamentablemente has caído en la papolatría. Lee por lo menos al Papa Juan Pablo II, el cual ha explicado bien este punto: "Con todo, es evidente que al Romano Pontífice no se le ha concedido la infalibilidad en calidad de persona privada, sino por el hecho de que desempeña el cargo de pastor y maestro de todos los cristianos. Además, no la ejerce como quien tiene autoridad en sí mismo o por sí mismo, sino «por su suprema autoridad apostólica» y «por la asistencia del Espíritu Santo, prometida a él en la persona de san Pedro». Por último, no la posee como si pudiera disponer de ella o contar con ella en cualquier circunstancia, sino sólo cuando habla ex cathedra, y sólo en un campo doctrinal limitado a las verdades de fe y moral, y a las que están íntimamente vinculadas con ellas." (Papa Juan Pablo II, «La asistencia del Espíritu Santo al Pontífice Romano», Audiencia General, 24 de marzo de 1993.)
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La idea de la depravación total lleva con frecuencia a argumentos que no se sostienen cuando se analizan desde la experiencia humana cotidiana. Negar una voluntad verdaderamente libre y una conciencia capaz de responder a Dios termina creando una oposición artificial entre la gracia y la libertad, como si una tuviera que excluir necesariamente a la otra. En cierto sentido, algunas formulaciones extremas parecen acercarse a ciertas consecuencias filosóficas que pueden encontrarse en el pensamiento de George Berkeley. Para Berkeley, toda la realidad creada depende radicalmente de Dios y permanece sostenida por la percepción divina. Aunque Berkeley no era protestante reformado ni enseñó la depravación total, su sistema sirve como analogía para mostrar un problema filosófico: cuando toda la realidad depende tan completamente de la acción divina, surge la pregunta sobre qué espacio queda para una causalidad creada verdaderamente propia. De manera semejante, algunas versiones del monergismo parecen presentar al hombre como alguien que no ejerce una actividad espiritual auténtica, sino que simplemente experimenta aquello que Dios obra en él. La realidad de la vida espiritual termina apareciendo como algo que sucede en el hombre más que algo en lo que el hombre participa realmente. Así, la voluntad humana corre el riesgo de convertirse en una realidad secundaria o incluso meramente aparente. Esta forma de entender la relación entre Dios y el hombre conduce a dificultades filosóficas y teológicas. Por ejemplo, ¿cómo se explica que un hombre regenerado continúe pecando, luchando y cayendo? ¿Cómo se justifican las exhortaciones, advertencias y llamados constantes de la Escritura si la voluntad humana no participa realmente? Si toda la eficacia pertenece exclusivamente a Dios, resulta difícil explicar por qué la Biblia habla continuamente de obedecer, perseverar, resistir la tentación, arrepentirse y crecer en santidad. El caso de Pedro muestra precisamente lo contrario. En él aparecen claramente la voluntad y la libertad humana. Cuando coopera con la gracia, permanece en la vida sobrenatural; cuando actúa desde la presunción y confía en sí mismo, cae en el error y en la negación. El mismo relato presenta a un Pedro que actúa libremente y a un Pedro que, movido por la gracia de Cristo, es elevado y restaurado. Ahí es donde se encuentra la dificultad de estos planteamientos: el propio texto bíblico muestra a una persona real que ama, teme, decide, cae y se levanta. Dios inspira al hombre por medio del Espíritu Santo, pero no actúa como sustituto de su voluntad. La gracia sana, fortalece y eleva la naturaleza humana; no la reemplaza. La acción de Dios no elimina la acción de Pedro, sino que la hace posible y la perfecciona. No se puede afirmar que Dios rescata la naturaleza humana mientras al mismo tiempo se considera que la voluntad y la libertad son tan corruptas que deben ser sustituidas por la acción divina. Si así fuera, la redención dejaría de ser una restauración de la creación para convertirse en su reemplazo. Entonces la creación que Dios declaró buena ya no sería tan buena como se afirma. La tradición católica evita este problema mediante la doctrina de las causas primera y segunda. Dios es la causa primera de todo bien, pero el hombre sigue siendo una causa real y verdadera. Cuanto más actúa Dios en el hombre, más plenamente actúa el hombre según su propia naturaleza. La gracia no destruye la libertad; la perfecciona. Dios quiere al hombre unido a Él en una comunión de amor. Pero el amor exige una respuesta libre. Dios no busca un ser pasivo ni un simple instrumento, sino una criatura capaz de responder a su gracia. Por eso la tradición católica sostiene que la gracia divina es absolutamente necesaria y, al mismo tiempo, que la libertad humana participa realmente en la obra de la salvación. Muchas veces ciertas fórmulas teológicas suenan piadosas y hermosas, pero es necesario examinar también sus implicaciones.
Una evidencia contundente contra el sinergismo papista es que su pretendido "primer Papa" cayó de la fe precisamente por confiar en sí mismo, en su propio albedrío. La defección de Pedro ocurrió porque presumía poseer una fe superior a la de sus condiscípulos: "Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré" (Mateo 26:33). El supuesto “primer Papa” cayó porque confió en sus propias fuerzas, ignorando la amonestación del Señor. Si no hubiese sido por la gracia divina y la intercesión de Cristo ("yo he rogado por ti, para que tu fe no falte"), jamás habría recobrado la fe después de haber negado tres veces al Señor. La restauración de Pedro fue un acto 100% monergista: Dios rescatando a un hombre que su propia "cooperación" había hundido en la negación.
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Campeones! Toluca te amo!
Toluca volvió a conquistar la Concacaf Champions Cup tras 23 años de espera. El conjunto de Antonio Mohamed hizo historia al asegurar su primera participación en un Mundial de Clubes.
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Por eso, con razón, la Iglesia ha enseñado que no se puede amar al Hijo sin amar a la Madre, y que quien busca a la Madre, necesariamente encuentra al Hijo. María no vivió, ni buscó nada para su propia gloria, sino para la gloria del Hijo.
María no estuvo presente en los momentos de gloria de la vida de su hijo, como la Transfiguración en el Monte Tabor o la entrada triunfal en Jerusalén el Domingo de Ramos. Sin embargo, durante los momentos de mayor angustia y ansiedad en su vida y en la de sus seguidores —la huida a Egipto, el camino de la cruz, la crucifixión, la espera de los apóstoles en el Cenáculo—, estuvo presente con toda su valentía y confianza en Dios. No vivió para sí misma ni para su propia gloria, sino para el Señor y su obra de redención. (Venerable Francis-Xavier Nguyen Van Thuan)
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“Nada te turbe, nada te espante; solo Dios basta.” Santa Teresa de Ávila Gracias, Señor Jesús, porque amaste tanto al mundo que has querido quedarte sacramentalmente en nosotros para que te adoremos y permanezcamos ante tu presencia. Gracias por este santo silencio, donde el alma entra en unidad contigo para adorarte como mi Dios y mi Señor. Que en la quietud del corazón aprendamos a reconocerte vivo en la Eucaristía, presente en el sagrario y reinando en el interior del alma que se abandona a ti. Tú eres descanso en la angustia, luz en la oscuridad y paz en medio del mundo. Nada me falta si te tengo a Ti. Solo Dios basta.
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Efectivamente, entre la doctrina católica de la eucaristía y la concepción luterana de la cena existe una diferencia ontológica y sacramental profunda. La eucaristía, para la fe católica, no puede reducirse a un mero memorial psicológico ni a una simple evocación ritual de la última cena. Es, por excelencia, el mysterium fidei: el sacramento donde la Iglesia participa verdaderamente del sacrificio pascual de Cristo, entrando sacramentalmente en el misterio de su pasión, muerte, resurrección y glorificación. La eucaristía posee esencialmente una dimensión sacrificial. Toda la economía veterotestamentaria prefiguraba esta realidad: en la Antigua Alianza, la expiación de los pecados estaba ligada al sacrificio de una víctima pura y sin defecto, cuya sangre era derramada para la reconciliación del pueblo con Dios. Aquellos sacrificios, sin embargo, eran solamente figura y sombra del sacrificio perfecto y definitivo del verdadero Cordero. Cristo, el Agnus Dei, ofrece en la cruz el único sacrificio plenamente eficaz y propiciatorio, derramando de manera cruenta su sangre para la redención del mundo. Por ello, la misa no constituye una repetición del Calvario, sino su actualización sacramental. El único sacrificio de Cristo, eterno y trascendente, irrumpe sacramentalmente en el tiempo bajo signos visibles. Lo que en el Calvario ocurrió de manera histórica y cruenta, en la liturgia eucarística se hace presente de manera incruenta, sin multiplicar el sacrificio, sino haciendo presente sacramentalmente el mismo acto redentor del Hijo ofrecido eternamente al Padre. Por eso, los Padres de la Iglesia jamás entendieron la eucaristía como una mera cena comunitaria o un símbolo pedagógico. La comprendían como participación real en el sacrificio celestial del Verbo encarnado. La fracción del pan no era para ellos un simple gesto conmemorativo, sino comunión verdadera con el cuerpo glorificado del Señor. San Pablo mismo afirma que el pan que partimos es comunión con el cuerpo de Cristo y el cáliz participación en su sangre; por ello, quien come indignamente se hace reo del cuerpo y de la sangre del Señor. Tal lenguaje sería incomprensible si la eucaristía fuese únicamente símbolo o metáfora. La tradición patrística entendió siempre que, tras la consagración, el pan y el vino dejan de ser una realidad ordinaria, pues son asumidos sacramentalmente en la realidad del cuerpo y la sangre de Cristo. No se trata de un simbolismo vacío ni de una presencia meramente moral o espiritual, sino de la presencia real, verdadera y sustancial del Señor glorificado. El Cristo eucarístico no es un cadáver sacrificial fragmentado, sino el Christus resurrexit, vivo y glorioso, que se entrega total e indivisiblemente a su Iglesia. En este sentido, la imagen apocalíptica del Cordero eternamente inmolado ilumina profundamente el misterio eucarístico. El Apocalipsis no presenta un sacrificio repetido ni un mero recuerdo histórico, sino al Cordero glorioso, perpetuamente ofrecido ante el Padre, en torno al cual la liturgia celestial se une en adoración. Allí los santos presentan sus oraciones unidas al sacrificio del Cordero. No es cordero y pan, no es sangre y vino. Es carne y sangre en unidad en el Cordero Glorioso. Esa visión manifiesta la dimensión cósmica y eterna de la eucaristía: la Iglesia terrena participa realmente de la liturgia celestial y del sacrificio eterno del Hijo. Por eso, Cristo está presente en la eucaristía de manera total y plena. No aparece dividido ni separado, porque después de la resurrección su humanidad ha sido glorificada y transfigurada definitivamente. Bajo cada especie está presente el Christus totus: cuerpo, sangre, alma y divinidad. La distinción sacramental entre cuerpo y sangre expresa místicamente el carácter sacrificial de la cruz, pero aquello que se recibe es siempre el Cristo glorioso e indivisible.
La Santa Cena entre luteranos y los papistas es totalmente abismal en cómo se concibe. Para nosotros los luteranos creemos que Jesús está realmente en el sacramento de la Santa Cena, pues dijo cuando partió el pan: “Esto es mi cuerpo” y tomando la copa dijo: “esto es mi sangre”. Los luteranos creemos en estas palabras del Señor. Los papistas no creen en estas palabras del Señor, sino que han creído en la razón de Tomás de Aquino, quien desarrolló el dogma de la transustanciación bajo la filosofía aristotélica para explicar desde SU RAZONAMIENTO el misterio de la Santa Cena. Con esta explicación de Tomás de Aquino es que los papistas justifican el que no beban de la copa, y no creen en las palabras del Señor. Para los papistas el sacerdote hace un acto de magia, donde el pan, aunque sigue pareciendo pan, supuestamente ya no lo es, sino el cuerpo de Cristo. Y bajo el argumento de que ahí está el cuerpo, sostienen que también contiene la sangre por dentro, a pesar de que los elementos no sufran ningún cambio externo ni interno. Así es como los papistas se justifican para no beber de la copa, demostrando que le creen más al RAZONAMIENTO de Tomás de Aquino que a las Palabras del Señor. El apóstol Pablo derrumba todo este invento en 1 Corintios 10:16 cuando pregunta si el pan que partimos no es la comunión del cuerpo de Cristo. Si el invento de Roma fuera cierta y el pan se convirtiera por completo en otra cosa, Pablo jamás habría escrito la palabra "pan" para referirse a lo que la gente se está comiendo en la Cena. Al llamarlo por su nombre (pan), la Biblia deja claro que el pan sigue estando ahí, entero y verdadero, compartiendo el espacio con el cuerpo de Jesús en una comunión real. Por tanto, así de sencillo, la Escritura demuestra que el pan nunca deja de ser pan, confirmando que los papistas creen en religión de hombres (lo que Tomás de Aquino inventó) y no en las Palabras del Señor Jesucristo. —————————————————— ✝️🤔1 Corintios 10:16 La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?
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Facto: @FSSPXFR Por favor, queridos hermanos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, no promuevan a este obispo como si fuera un referente del tradicionalismo. Una persona no puede convertirse en “tradicionalista” únicamente cuando sus intereses personales se ven afectados. ¿Qué valor puede tener alguien que ahora dice defender la Tradición y la misa tridentina, cuando durante toda su vida vivió cómodamente dentro de las estructuras de la Santa Sede sin manifestar jamás esa preocupación? ¿Dónde estaba entonces su conciencia? Aunque yo no esté de acuerdo con muchas posturas de ustedes, sinceramente les digo: aléjense de este tipo de personas, porque terminarán causando más daño a sus fieles. En estas personas, no se percibe en ellos un amor genuino por la Tradición ni un verdadero celo por la fe, sino una reacción nacida de conflictos personales y circunstancias particulares.
The conciliar and synodal church – a grotesque counterfeit of the true Church of Christ – goes so far as to fashion for itself a god for its own use and consumption: an ecumenical and inclusive god, a god who demands neither conversion nor penance, a god who did not become incarnate to redeem us through His own Passion, but who “abdicates,” so to speak, His own divinity to allow Himself to be supplanted by man – man who makes himself god, and who deifies alongside himself a “Magnifica humanitas” in rebellion, a “Dignitas infinita” forged of pride and a rejection of the Cross.
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