El test de Turing en su Prime
¿Ya podemos dejar de usar la cabeza y pedirle ideas a la IA?
En Stanford, un jurado leyó a ciegas ideas de investigación sin saber cuáles eran de humanos y cuáles de modelos: le puso mejor nota a las de la máquina.
Entonces hicieron lo que casi nadie hace: las ejecutaron. 43 investigadores, más de cien horas de trabajo cada uno, transformando esas ideas en algo real. Al volver a evaluar, el ranking se dio vuelta: menos efectividad y menos impacto que las nuestras.
Tiene un por qué bastante claro: para sonar original, alcanza con combinar cosas que nadie había pensado antes y en eso la tecnología es imbatible. Pero saber cuál de esas mezclas no se va a desarmar al primer empujón es otra cosa. Ese criterio humano es nuestro súperpoder.
En un mundo en el que se pueden generar miles de ideas, saber identificar cuáles valen la pena es la habilidad más valiosa.
Usá la IA para pensar CON vos y no POR vos.