Venezuela es el segundo país con más actividad de minería de Bitcoin en Latinoamérica, después de Paraguay.
Pero Alps, un grupo italiano que opera 15 EH/s en datacenters de Bitcoin a nivel global, podría hacer que Bolivia supere a Venezuela y se convierta en el segundo país con más minería digital en América Latina.
Gracias a una planta termoeléctrica de 127 MW en Cochabamba 🇧🇴 el grupo tiene el potencial de lograrlo con solo encender una turbina gigante de gas que hoy está apagada.
Acabamos de publicar en
@luxor y
@hashrateindex el análisis más completo sobre el estado de la minería de Bitcoin en Bolivia. Hay una lectura entre líneas que es de interés para el potencial que tiene Venezuela, si permitiera monetizar la electricidad que desperdiciamos en el Bajo Caroní, con datacenters de mining.
Bolivia tiene 1.560 MW de capacidad térmica operativa y un superhávit de energía hidroeléctrica de bajo costo en el valle de Zongo. Venezuela tiene 34 GW de capacidad nominal instalada, el Bajo Caroní con ~16.000 MW de potencial hidroeléctrico, y gas quemado equivalente a 344.000 barriles diarios en la Faja del Orinoco, Maracaibo y el Oriente. Bolivia genera ~10.450 GWh al año. Venezuela generaba 130.000 GWh antes del colapso.
Aunque la diferencia de escala es enorme, Venezuela y Bolivia tienen estructuralmente problemas similares que la minería puede ayudar a resolver.
La planta térmica de 127 MW en Cochabamba no está apagada por falla técnica. Está inoperativa porque la crisis cambiaria hace que operarla sea irracional: el gas se paga en dólares pero la electricidad se vende en bolívianos al tipo oficial de 7:1, cuando el mercado real cotiza a 12-13:1.
Venezuela tiene un problema parecido, porque CORPOELEC y el Estado subsidian el costo de la electricidad y lo cobran en Bs. ¿Quién con mente sana financiaría en dólares la reconstrucción de una planta de generación a 10 años si los ingresos de su operador van a ser en Bolívares?
Alps 🇮🇹, la operadora italiana de minería y centros de datos, resolvió el problema boliviano con un modelo simple. Autoconsumo de la producción de la planta directamente para minar Bitcoin, paga la energía en USD a una tasa negociada, y el operador de la planta recibe la divisa que necesita para funcionar. Nadie toca el problema del tipo de cambio. Bolivia recibe dólares. La planta se reactiva.
Alps está arrancando con 30 MW en Cochabamba, escalando a 45 MW antes de fin de 2026, y apuntando a los 127 MW completos. Si despliegan esa capacidad con mineros modelo Antminer S21 Hydro, una máquina que produce ~358 TH/s a 5.370 W, esos 127 MW generan aproximadamente 8,5 EH/s.
Venezuela 🇻🇪 hoy aparece en el Hashrate Heatmap de Hashrate Index con aproximadamente 5 EH/s, por encima de Brasil que tiene 3,5 EH/s y por debajo de Paraguay con 43,5 EH/s. Una sola operadora en Bolivia, abriendo una sola planta térmica que hoy está apagada, estaría a punto de igualar y haste superar el hashrate total de Venezuela y Brasil. Y todo por prestar mejores condiciones jurídicas para los mineros respecto a Brasil, Paraguay o Venezuela.
Eso no es una crítica a Venezuela. Es una medida del tamaño de la oportunidad que no estamos aprovechando.
Porque si Alps, puede hacer eso en Bolivia con 127 MW de capacidad térmica ociosa, qué podría hacer el capital privado en Venezuela con toda la energía hidroeléctrica atrapada en el Bajo Caroní que la red de 765 kV no puede despachar. Con parte de todo el gas quemado en la Faja del Orinoco. Con plantas de ciclo combinado como India Urquía, $2.178 millones invertidos, 4 turbinas Siemens SGT6-5000F, paradas por falta de dólares para contratos de mantenimiento.
El modelo existe y Bolivia lo está importando ahora mismo. Alps lo está construyendo. El capital privado que financia centros de datos y apuesta al boom de IA necesita energía abundante, barata y en dólares.
Empieza por la minería antes que IA porque los costos de financiar un centro de datos para la minería representan en promedio por MW solo un 2% del costo total para financiar ese mismo MW en hardware de IA.
Venezuela tiene lo que está ofreciendo Bolivia y en mayor escala que cualquier otro país de la región. Durante la presidencia de Rafael Ramírez PDVSA manejó más de $1 billón ($1 trillón) de dólares.
La magnitud de capital de debemos atraer al país es de BILLONES de dólares, $6 billones ($6T) según el plan "Venezuela First World" de
@RobertoSmithP
El cómputo de IA, como enfatiza Roberto en su Blueprint, al igual que el Ing.
@morandavid en sus propuestas para el futuro energético del país, debe ser parte de la reconstrucción económica, y la minería digital es la puerta de entrada a ese futuro.
Bolivia tiene 1.560 MW térmicos y va a producir pronto 8,5 EH/s con capital privado italiano. Venezuela tiene 34 GW nominales, hasta 17,75 GW de capacidad hidroeléctrica instalada pero solo 8,5 GW en capacidad de transmisión. Además del gas que quemamos sin paralelo en el hemisferio.
La fortuna favorece a los audaces, pero a veces la paciencia supera a la audacia. Y con paciencia lograremos ver en Venezuela, finalmente, granjas de minería de Bitcoin a escala industrial, formando parte de la renovación de la industria energética venezolana.
FIN.